Los pulgones de los cereales

Pulgones en sorgo

Los pulgones de los cereales son pequeños insectos chupadores de la familia afídidos, del orden hemípteros, a los que pertenecen las chinches, los pulgones y las cigarras. 

Se encuentran en hojas, vainas y espigas, causando daños importantes en ciertos años, aunque sus poblaciones se ven disminuidas de forma natural por el clima y sus enemigos naturales. Por esta razón, muchas veces no es necesario la realización de tratamientos.


Los pulgones de los cereales

Existen varios pulgones que atacan al cereal, siendo las especies más importantes y frecuentes las siguientes:


- Rhopalosiphum padi


El adulto es pequeño, no llega a 2,5 mm, de forma globosa, color verde oliva a verde oscuro. Es de los primeros que llegan al cereal, desarrollándose en vainas y hojas para después atacar a las espigas. Es el principal trasmisor de la enfermedad de los cereales conocida como enanismo amarillo de la cebada.


- Sitobion avenae


Su tamaño es relativamente grande, sobre los 2,5 mm, color muy variable pudiendo ser verde amarillento, rojizo o marrón oscuro, teniendo los sifones completamente negros. Se encuentra principalmente en las espigas.



- Schizapis graminum


Su tamaño es más bien pequeño, 1,5-2 mm, de color verde amarillento, con una banda verde oscura en la parte dorsal a lo largo del cuerpo. Se suele desarrollar en las hojas produciendo manchas al inyectar saliva tóxica. 


Las tres especies poseen un similar ciclo biológico. Dependiendo de la época de siembra y de las condiciones climáticas invaden los cereales en primavera u otoño, alimentándose al principio de hojas y vainas y luego de las espigas, una vez que se han formado. Antes de la recolección abandonan el cultivo para ir a gramíneas espontáneas o a otros cultivos, como maíz o sorgo. 

Tienen varias generaciones anuales. No favorecen sus poblaciones los inviernos fríos o muy lluviosos, así como las primaveras lluviosas. 

La abundancia de insectos auxiliares, como mariquitas, sírfidos, crisopas, e himenópteros, limitan sus poblaciones.


Daños que producen

Son de dos tipos, directos e indirectos. Los daños directos son producidos al absorber la savia, ocasionando una disminución de vigor del vegetal y una pérdida de rendimiento de la cosecha. Los daños entre el comienzo del espigado y la floración son especialmente intensos. Una vez que ha pasado el estado de floración los daños son menores.

Los daños indirectos se producen al transmitir a la planta la virosis denominada enanismo amarillo de la cebada, que ocasiona grandes pérdidas, sobre todo en tiempo seco. Además, no es fácil de identificar, ya que se confunde con otras patologías. Sus síntomas son amarilleo o enrojecimiento del extremo de las hojas y enanismo de las plantas.


Lucha contra los ataques de pulgones

La estrategia, el momento y los métodos más aconsejables serán los indicados por las Estaciones de Avisos de las zonas correspondientes. También las empresas de productos fitosanitarios proporcionan información de valioso interés.

No obstante, las siguientes son indicaciones de carácter general:

- Normalmente, no es necesario realizar tratamiento contra los pulgones de los cereales ya que de forma natural acaban con ellos el clima y sus enemigos naturales.

- Sí está justificado el tratamiento si alcanzan una densidad de 10 pulgones por espiga entre el momento del espigado y la floración.

- No son aconsejables los tratamientos en el estado pastoso del grano.

- Si en la zona el virus del enanismo amarillo de la cebada es un problema, los tratamientos deben realizar antes del encañado, cuando haya un pulgón por cada dos plantas.




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